Alias:Feromono

Claves: creatividad, invenciones, curiosidades, anécdotas, relatos, imaginación, frases, citas, reflexiones, crítica, análisis, diseños, bocetos,

Tras una parada técnica, me pongo en marcha de nuevo. No me ha dado tiempo a realizar todo lo que deseaba, ni a reflexionar, ni mucho menos a encaminar mi vida. Pero al menos me ha servido para tener claro, que hay que seguir adelante aunque no tengas claro nada.
domingo 18 de diciembre de 2005


  Cuando vuelves el rostro

Hay personas que poseen un rostro especial. No me refiero al hombre elefante, sino a las facies que transmiten serenidad, sosiego... maternidad, si maternidad, esa sensación de estar abrazando a tu madre, o quizá a tu pareja, de que estas hablando con alguien que te escucha, te comprende y te reprende si lo considera necesario.

No necesitas conocer a esa persona, asumes que tiene defectos, como todo el mundo, pero cada vez que ves su rostro se te acumulan sensaciones de, como diría un buen colega, buen rollito.

Hace poco alguien que había salido de viaje, a encontrarse a sí misma, hizo una parada de vuelta a casa. Nos visitó para reencontrarse con sensaciones, cojerle la medida a las cosas y retomar relaciones. Me alegró muchísimo verla. Su rostro es uno de esos.

Me alegró ver brillo en sus ojos, de conocerse mucho mejor que antes, de querer bajarse en su parada y comenzar a andar, de nuevo, quizá sabiendo a dónde va, sobre todo sabiendo a dónde no quiere ir. me sentí bien al ver su rostro, su sonrisa y por un momento me acordé del anuncio del Almendro... vuelve a casa por navidad... Asociación absurda, como todas las de la mente :)

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  La enfermedad de SEAT (del como vivir a costa de otros)

Domingo por la mañana y la lectura de El períodico de Catalunya (uno de mis favoritos) me sorprende con la lectura de un artículo muy atinado de Antón Costas.

Uno no espera levantarse, enchufarse la dosis de internetina y dar con un artículo que casi reproduce punto por punto lo que uno piensa sobre ciertas costumbres, usos y abusos del estado del bienestar.

Se que es de vaguetes dedicarse a citar o remitir a los demás a lo que ya se ha escrito. Lo asumo. Pero cierto es que escribir lo que alguien ya ha escrito... no es optimizar el tiempo, ¿verdad?

El enlace:
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=5&idioma=CAS&idnoticia_PK=266435&idseccio_PK=5&h=051218

Si no os funciona, el artículo íntegro es este:

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LA ENFERMEDAD DE SEAT

? El abuso de las prejubilaciones en España es claro síntoma de que se intenta vivir sin trabajar


ANTÓN Costas
Catedrático de Política Económica de la Universitat de Barcelona.


Hace poco más de dos años escribí en esta misma página un artículo titulado España está bien, pero va mal. Quería llamar la atención sobre la situación engañosa en que vivimos. España crece más que la media de países europeos. Pero se trata de un crecimiento con pies de barro; y nunca mejor dicho, a la vista de que las bases de ese crecimiento están precisamente en el tocho.
Pero las cosas han ido a peor desde entonces. A fuerza de ir bien durante mucho tiempo sin merecerlo demasiado, se han ido reproduciendo en la sociedad española los síntomas de una vieja enfermedad que creíamos haber erradicado por completo. La mejor definición de esta enfermedad es la creencia colectiva de que se puede vivir bien sin tener que trabajar duro a lo largo de toda la vida activa de las personas; es decir, que se puede vivir de rentas o del trabajo de otros. La padecen especialmente los jóvenes y altos directivos de mediana edad.
No es la primera vez que nos pasa. Ya ocurrió con el descubrimiento de América y el intento de vivir de las rentas del oro y del trabajo de los indios. Pero ahora hay indicios para creer que se ha vuelto a reproducir. Las negociaciones entre trabajadores y empresa para llevar a cabo un ajuste laboral en Seat me han vuelto a traer a la memoria algunos síntomas de esa antigua enfermedad española.
Si he entendido bien lo que he ido leyendo estos días, ante la propuesta inicial de la empresa de hacer uso de la cláusula del actual convenio que permite ajustes laborales en caso de caída de ventas, los sindicatos intentaron que ese ajuste se hiciese mediante prejubilaciones. Como la empresa se opuso, finalmente se ha encontrado una mezcla de medidas (escribo sin conocer todavía el acuerdo final) que combinan jubilaciones anticipadas con rescisiones subvencionadas temporales o definitivas de contratos y otras medidas de flexibilidad. Ahora queda por conocer el criterio que la empresa va a utilizar para decidir a quién rescinde el contrato. Según escucho, uno de esos criterios va a ser el nivel de absentismo de los trabajadores de Seat. Si es así, veremos algunas sorpresas. Vayamos por partes.
El abuso de las prejubilaciones en España constituye uno de los síntomas claros de esa enfermedad. Se trata del intento de vivir, y si es posible bien, sin trabajar; es decir, vivir a cuenta de los recursos de todos --la Seguridad Social--, o del trabajo de aquellos que se quedan en la empresa, en la mayoría de los casos percibiendo un sueldo inferior a la cantidad que cobran los que se prejubilan, especialmente cuando se trata de las prejubilaciones de oro que reciben los directivos.

No estoy en contra de cualquier tipo de prejubilación, sino de cómo se han llevado a cabo en España. Las que me parecen admisibles y hasta necesarias son aquellas que deben poder negociar trabajador y empresa, porque les interese a una u otra parte buscar una rescisión pactada de la vida laboral, con derecho a cobrar una pensión con cargo a la cotización que el empleado haya hecho y a las cantidades que la empresa pueda aportar con sus propios fondos. En este sentido, las empresas deberían poder constituir fondos para prejubilaciones que tengan algún beneficio fiscal.
Las prejubilaciones que me parecen inadmisibles son las que se llevan a cabo a través de los expedientes de regulación de empleo (ERE), con la complicidad de gobiernos, empresas y sindicatos. Son una discriminación contra la edad: ¿por qué motivo se tiene que ir un buen empleado por el solo hecho de tener 50 y pocos años y no se van aquellos que teniendo menor edad son peores trabajadores o tienen un grado elevado de absentismo laboral? Por ese motivo, son un verdadero despilfarro de capital humano que perjudica a la productividad de las empresas y del país. Son, también, una fuente de quiebra futura de la Seguridad Social y del riesgo de que los ahora están trabajando cobren una pensión inferior a la que les correspondería. Y son un riesgo para las personas prejubiladas, porque la esperanza de vida media de éstas desciende en relación con la de los jubilados a la edad de 65 años.
Pero lo que me parece peor es que esa práctica social consentida entre todos ha creado una cultura de la prejubilación (curioso que se le llame cultura) que tendrá efectos duraderos: la creencia de las generaciones jóvenes de que se puede vivir sin trabajar duro durante toda la vida laboral. Es decir, la creencia de los más jóvenes de que se puede trabajar 20 o 25 años y después dedicarse a vivir del trabajo de los demás.
Y algo de eso he creído entender en lo que he leído y escuchado estos días alrededor de las negociaciones de Seat. Al parecer, el mayor nivel de absentismo está entre los empleados más jóvenes, no en los que están próximos a jubilarse. Y en este caso no se puede atribuir esa conducta al hecho de que haya muchos contratos temporales. Seat es una de las empresas españolas con mayor nivel de contratos fijos. Ese absentismo de los más jóvenes constituye uno de los síntomas de esa enfermedad española de la que les hablo.

Y no son los únicos. Otros son la creencia de que los inmigrantes pagarán nuestras pensiones; o que podemos seguir viendo bien vendiendo el patrimonio patrio al construir pisos para que los disfruten los pensionistas del norte; o que los niños han de ir a la escuela y los jóvenes a la universidad a pasarlo bien y a ser felices, en vez de a familiarizarse con el esfuerzo de un duro aprendizaje.
Esto no puede seguir así. Estamos bien, pero continuamos yendo mal. Hay que acabar con la cultura de la prejubilación y comenzar a inocular la cultura de la responsabilidad individual.
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No se si a los sindicatos de SEAT les gustará el artículo, pero debería hacerles reflexionar. A ellos y a todos nosotros.

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  Cenas de Empresa

Como todos los actos de empresa, las cenas navideñas son el caldo de cultivo de opiniones cruzadas, puestas a parir, doramientos de píldora y bailes regionales.


We have a dog
A little dog
and Chuso is his (its?) name
C-H-U-S-O
C-H-U-S-O
C-H-U-S-O
and Chuso is his name


Esta cancioncilla que un buen colega usa para acostumbrar a su niña a la dicción, musicalidad y vocabulario anglosajones, es un buen ejemplo de lo que se convierte en centro de las sonrisas, miradas extrañadas y bocas abiertas del resto de una empresa.

Al contrario de lo que se piensa, el alcohol no tiene nada que ver en esto, de hecho, este colega y yo solemos hacer y decir más paridas en cualquier otro día entre diario. El alcohol es sólo el complice de otras cosas.

Lenguas sueltas que dicen lo que querían callar, cuerpos desarticulados que se habían prometido no bailar, malos rollos mentales cuando recuerdas a los que no están contigo en ese momento, tocadas de culo... una fiesta vamos. Solo que después de esta vienen 365 días de trabajo con el resto, a razón de 9 horas diarias.

De nuestra última cena de empresa, me acordaré de casi todo, pero me apunto:
· Las cañas previas, muy divertidas y simpáticas, las cañas y la compañía.
· Que la comida desestructurada no llena ni crea buena capa en el estómago para la ingesta de alcohol.
· Que hablar por no callar produce resaca.
· Que hay que preguntar a Pedro si hay tickets antes de pagar nada. :)
· Que, cuando menos te lo esperas, se crea una relación especial entre dos personas que se caen muy bien. Aupa Esti!!
· Que hay que organizarlas la víspera de un día que no se trabaje. ;)

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  Cumpleannus interruptus

Cumplir años después de una cena de navidad corporativa, antes de un fin de semana y con las fiestas cerca hace que el cumpleaños de unos sea bizarro, muy bizarro.

El día 16, cumplí 27 años, 27 otoños.
Móvil que se queda sin bateria, llamadas que no se escuchan, desde número privado o de identidad oculta que no puede ser devuelta, poca insistencia, olvidos, descuidos... y te encuentras el viernes por la tarde sólo como la una, esperando que tu pareja acabe la comida de empresa y vaya al rescate de un día penoso.

Has recibido la felicitación por sobrevivir de los supervivientes de tu empresa y un par de elegidos entre familiares y colegas. (Gracias a todos)

La crisis de fé debe ser algo que inventó un tipo o tipa mientras cumplía años.

Nunca me han gustado los cumpleaños, ni los propios ni los ajenos, ni me gusta que me feliciten, ni que me pregunten si me han regalado muchas cosas, me da pereza. Prefiero que se comporten conmigo de forma correcta durante los otros 364 días del año. Pero entiendo que haya quién guste de estos actos de sociabilidad y a veces hago de tripas corazón.

Se trata del mismo efecto hipócrita de cuando recibes un halago. Sinceramente no me gustan, puesto que detrás de un halago suele esperarte la relajación o incluso la confianza que te lleve a no querer mejorar. Otra cosa muy distinta es que no los recibas cuando sabes que has hecho algo a la altura. Si pero No, Ni contigo ni sin ti.

En cualquier caso hay que perdonarnos y obviar los olvidos y/o la hipocresía, sin hipocresía no habría diplomacia y sin olvidos no habría Computadoras. En el olvido de unos está el mérito de otros, en la hipocresía de unos la honestidad de otros.

He cumplido 27 y se han renovado mis energías para escribir. Se acerca final de año y habrá que empezar a pensar en nuevos propósitos de enmienda. Yo haré los míos... que cada uno afronte los suyos ;)

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Mi foto
Nombre: Jesús Mera Barajas
Lugar: Blanchardstown, Dublin, Ireland

Nacido en Madrid, criado entre Leganés, Fuenlabrada y Malagón, emigrado a Dublín. Vi emerger y hundirse la burbuja puntocom y me temo lo mismo con la inmobiliaria. Monté una empresa que no triunfó y otra que lo está haciendo... desde 1978 hasta ahora, me ha dado tiempo a un cillón de cosas y lo peor es que no me canso. :)

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