Tras una parada técnica, me pongo en marcha de nuevo. No me ha dado tiempo a realizar todo lo que deseaba, ni a reflexionar, ni mucho menos a encaminar mi vida. Pero al menos me ha servido para tener claro, que hay que seguir adelante aunque no tengas claro nada.
lunes 26 de marzo de 2007
The Barge, sábado 24 de marzo
The Barge, la barcaza, es un pub de varias plantas a orillas de uno de los canales de Dublín. El sábado pasado una panda de españoles se subió a la barcaza y la convirtió en la Pinta (de cerveza), la niña (de león, fuente el fresno, fuenlabrada o aluche... de dublín) o la santa María ("madre de dios", pensaron los irlandeses).
Dublin, sábado por la noche. Ibamos a entrar en un local que al parecer está genial: "Howl at the moon". Pero nos dijo el portero "petit comité" y amistosamente, que la cola no iba a avanzar porque de dentro no salía nadie y ellos no iban a dejar entrar sin que salieran. Que mejor que lo intentaramos en otro sitio.
Fuimos "The Barge" = "elbarch" y no se porqué, tras una hora de titubeos entre venirnos abajo o animarnos... en un momento dado se vino arriba... todo el local.
Una decena de españolas/es (3 de fuenlabrada) bailando canciones de todo tipo, saltando en las que hay que saltar y agarrándose en las que hay que agarrarse. Pues claro, eso tira. Al rato teníamos a tipos de 2 metros, 120 kilos y cara de buenazos preguntándonos de dónde eramos. Y chicas con escotes que más que "palabra de honor" eran de "te juro que son naturales" nos pisaban sin cortarse. Daba igual.
Se nos pegó un oriundo que no se separó ya en toda la noche. Sólo quería bailar. Ni siquiera se dirigió a las féminas ibéricas que allí se encontraban. Bailó y bailó, sonriendo de cuando en cuando. Tenía cara de buena persona.
Yo lo apodé "el de móstoles", porque era como el colega de otra ciudad que se reencuentra contigo pasado el tiempo. Se encastró en el círculo que teníamos hecho, como un campeón.
A la salida, confirmamos que las últimas dos horas habían sido de esos pocos momentos mágica y curiosamente irreproducibles. De los que te acuerdas con el tiempo. Y recordando surgieron las canciones populares en castellano. De todo hubo. Desde Asturias patria querida a la bamba, ésta por petición expresa del público que se arremolinaba a nuestro alrededor.
A todo esto, sólo habíamos bebido un par de pintas de cerveza, sudada en el transcurso de las clases de aerobic bailando por "I will walk five hundred miles, and I will walk five hundred more..." o "Amarillo"
Un par de amigos se lo perdieron. Uno por cansancio, el otro por gripe. Quizá la próxima. Eso espero.
Escribiendo otro mensaje me ha venido a la mente la batalla de las Termópilas, en que 300 espartanos y mil de otras polis griegas, se enfrentaban a casi un millón de guerreros persas.
Esta historia la conocí probablemente en Historia, en el colegio o el instituto, pero la re-conocí en Griego, con ese maestro que es en mi mente Julián. Tipo tan peculiar como inusual educador, que nos enseñó las peculiaridades de la declinación en griego, de la ley sotera y de la historia de los pueblos que narraba Jenofonte.
Frank Miller probablemente tuvo un Julián que le contó la historia de la tremenda batalla de las Termópilas, que 300 espartanos encabezados por Leónidas estuvieron a punto de cargarse a cientos de miles de persas. Ahora en tiempos de carestia creativa en el cine, volver a Frank Miller se ha convertido en algo cómodo y seguro. Se agradece. Y volver a Frank Miller y sus 300, es volver a las Termópilas.
Una anécdota: Cuando le dijeron a Leónidas que los persas llevaban un montón de arqueros: "Sus flechas cubren el sol, convirtiendo en noche el día", un guerrero espartano dijo: "Tanto mejor, lucharemos a la sombra". Pa chulo, mi pirulo.
Una traición: Siempre hay un cabrón en todas las historias. Como bien identificaron los morfólogos rusos del cuento.
Este cabrón fue un espabilado acomplejado que acordó con los persas guiarles por los bosques hasta la retaguardia de los espartanos. Los demás habían huido.
Una frase: Cuando los persas les pidieron que entregaran las armas, Leónidas dijo la frase que luego han replicado en miles de películas e historias. "¿Quieres mis armas? Ven a buscarlas tú mismo"
Tenemos la tendencia, supongo que en todo el mundo, a poner a parir a los demás, preferiblemente si no están. Pero ¿a quién ponemos a parir?.
Recuerdo que estudié la guerra de los pueblos griegos contra los sátrapas de persia. Las guerras médicas por ser conocidos los persas erróneamente como medos.
Al principio, (y al final) los miembros de las dos grandes polis, atenienses y espartanos se llevaban a matar, de hecho, se mataban. Pero ante la importancia del enemigo común no les quedaron mas cojones que entenderse. Al fin y al cabo ellos eran vecinos y los otros unos sátrapas del copín.
Lástima que tras las Termópilas no quedaran muchos espartanos, pero es lo que tiene la vida. Traiciones, acobardamientos y un millón de persas para los que el enemigo externo, eres tú.
Personalmente creo que hay quién necesita siempre un enemigo para desarrollarse y acercarse a los demás. Lo llamo el enfoque "Enemigo mío" porque para ilustrarlo usaría la película del mismo nombre protagonizada por Dennis Quaid y Louis Gossett Jr.
Los que empiezan siendo enemigos a muerte se tornan en lo contrario. Ambos necesitaban un enemigo exterior (como los USA) para reforzar los lazos internos, sea con otros, sea con uno mismo.
Solamente hay que tener clara una cosa, si se vive en el enfoque Enemigo mío puedes aprovecharlo para conocer al otro, intentar entenderlo y convertir la Ene en A o algo similar.
Pero si no haces el esfuerzo de empatizar, de intentar entender al otro... cualquier cambio de viento te llevará a lo mismo: atenienses y espartanos de nuevo a hostias. Y Jerjes partiéndose la caja torácica de risa.
Nacido en Madrid, criado entre Leganés, Fuenlabrada y Malagón, emigrado a Dublín. Vi emerger y hundirse la burbuja puntocom y me temo lo mismo con la inmobiliaria. Monté una empresa que no triunfó y otra que lo está haciendo... desde 1978 hasta ahora, me ha dado tiempo a un cillón de cosas y lo peor es que no me canso. :)